El informe de auditoría financiera es un documento que surge como resultado de evaluar si las cuentas muestran la imagen fiel de la empresa. Para la dirección y para terceros, entender su contenido es clave: no todas las opiniones significan lo mismo y los matices son muy importantes. Por ello, es importante saber leer un informe de auditoría con criterio, ya que mejora la comunicación con bancos, inversores y socios, y permite planificar acciones de mejora para el siguiente ejercicio.
Qué es la opinión del auditor y para quién se escribe
Uno de los apartados que nos encontraremos al leer un informe de auditoría será «la opinión». La opinión, en conjunto, refleja si los estados financieros de la empresa no contienen incorrecciones materiales según al marco contable y legal aplicable.
Aunque cualquier lector puede consultarlo, el informe está pensado para aquellos con un interés real en la información financiera de la empresa, como por ejemplo: socios, financiadores, organismos públicos o potenciales inversores. Una auditoría financiera bien documentada contará con pruebas suficientes y apropiadas que con respalden esa opinión.

Tipos de opinión explicados de forma clara
Una vez entendida la opinión debemos conocer los diferentes tipos que nos podemos encontrar al leer un informe de auditoría. En términos prácticos, la opinión puede ser favorable (cuando no se detectan incorrecciones materiales), con salvedades (cuando existe una cuestión concreta pero acotada), desfavorable (cuando las incorrecciones son generalizadas) o denegada (cuando no ha sido posible obtener evidencias suficientes).
La diferencia entre una salvedad y una opinión desfavorable se encuentra en el alcance y la generalización de las incorreciones: acotado en un estado financiero frente a extendido a todas las cuentas de la empresa. Entender esta diferencia ayuda a dimensionar el impacto de los errores y por tanto la gravedad de las incoherencias.
Salvedades, énfasis y otras comunicaciones

Además de la opinión, el informe puede incluir párrafos de énfasis que lo que hacen es destacar aspectos presentados en las cuentas (por ejemplo, un litigio o una incertidumbre relevante) sin implicar una modificación de la opinión.
También pueden emitirse comunicaciones adicionales a los responsables de la entidad con recomendaciones de mejora de control interno. Estos datos no deben interpretarse como “problemas” en sí mismos, sino como información útil para gestionar mejor los riesgos.
Qué hacer después de recibir el informe
Una se ha recibido y leido el informe de auditoría, lo razonable es revisarlo con el auditor. Este te ayudara a comprender el fundamento de la opinión y acordar un plan de acciones concretas basado en las recomendaciones, como por ejemplo: políticas contables más claras, cierres mensuales con mejor trazabilidad, estimaciones documentadas o conciliaciones más robustas. Es importante tener en cuenta que, la auditoría financiera gana valor cuando se usa como punto de partida para profesionalizar procesos, no solo como un requisito anual. Comunicar de forma transparente a bancos e inversores los pasos dados tras el cierre permitirá a tu empresa reforzar la confianza con estas entidades.
¿Quieres revisar tu informe de auditoría y convertir sus recomendaciones en un plan de mejora concreto?
En Cabrera Auditors te acompañamos a lo largo de todo el proceso, incluso una vez emitido el informe, como en la lectura, priorización y ejecución de los próximos pasos para tu empresa.

